La Fundación Keto comunica que se abre la recepción de solicitudes para realizar voluntariado (asistente de investigación) en los proyectos de:
- Monitoreo de ballenas y delfines en al Pacífico sur del Costa Rica
- Seguimiento de peces de arrecife en el Parque Nacional Marino Ballena
Estos proyectos se realizan en la sede de la fundación Keto en la comunidad Bahía (Parque Nacional Marino Ballena). Se solicita que los asistentes dispongan de tiempo para residir en la zona mínimo 15 días, en donde la fundación brindará hospedaje.
Los voluntarios deberán velar por alimentación, seguros y artículos personales.
Los interesado favor mandar un CV (1 hoja) a la dirección fundacionketo@yahoo.com asunto: voluntarios
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Keto Foundation announced the opening for reception of volunteers’ requests in the following projects:
- Monitoring of whales and dolphins in the Pacific south of Costa Rica
- REEF: Coral reef fish monitoring in Marino Ballena National Park
Both projects will be held at the Keto foundation’s quarter in the community of Bahía (Marino Ballena National Park). It is required that volunteers have time to reside in the area at least 15 days, where the foundation will provide lodging.
Each volunteer is responsible of covering his/her personal expenses, meals and insurances.
Those interested please send resume (1 sheet) to the address fundacionketo@yahoo.com with subject: volunteers
viernes, 13 de febrero de 2009
miércoles, 24 de diciembre de 2008
Ballenas jorobadas del orbe se aparean cerca de isla del Caño
Alejandra Vargas M. | alevargas@nacion.com
Costa Rica es el único sitio del mundo donde las dos poblaciones de ballenas jorobadas del orbe, las del hemisferio norte y sur, coinciden para aparearse y tener sus ballenatos. Así lo revela un nuevo estudio desarrollado en la Universidad Nacional.
Esta zona de apareamiento está localizada en el Pacífico sur del país, en los alrededores de la isla del Caño, en punta Marenco, y la bahía Cuajiniquil, en el Pacífico norte.
Aunque las poblaciones de ballenas llegan al sitio en momentos distintos del año, en la bahía Cuajiniquil los dos grupos coinciden en la misma época, entre noviembre y diciembre, reveló el estudio liderado por el biólogo marino costarricense Damián Martínez.
Esto sugiere que allí se podría estar dando apareamientos entre individuos de ambas poblaciones y, por lo tanto, intercambio genético entre ambos grupos.
Para llegar a este hallazgo, Martínez monitoreó las aguas del Pacífico del país desde diciembre del 2004 hasta abril del 2005, con el apoyo de la UNA y de la Fundación Keto, que se dedica al estudio de mamíferos acuáticos y tortugas marinas en Mesoamérica. Además, el biólogo se apoyó en estudios previos de la organización Cascadia Research y de otros científicos nacionales.
“Desde hace años los científicos veían a las ballenas jorobadas alimentarse y desplazarse cerca de California y en Chile, pero de pronto les perdían el rastro a los animales por un tiempo. Cuando decidieron seguir las rutas de estas ballenas, científicos de ambos hemisferios llegaron a aguas ticas y vieron aquí peleas entre machos por una hembra, cantos característicos del apareo y empezaron también a ver las crías: estas son señales importantes de que se aparean”, dijo el experto.
Un nuevo recorrido realizado este año confirmó la enorme afluencia de ballenas jorobadas a esta zona. En agosto de este año se vieron hasta 20 jorobadas por día. Cada ballena se distingue por el patrón de manchas y marcas en las aletas.
Inventario. Además de observar el apareamiento de las ballenas en nuestra costa del Pacífico, la investigación de Martínez ayudó a consolidar un nuevo inventario de los cetáceos que pueden verse allí.
El nuevo estudio confirmó que a 20 ó 30 kilómetros de la costa del Pacífico nacional se encuentran 29 de las 85 especies de cetáceos que hay en el mundo, es decir, un 34%.
“Las cuatro especies más observadas aquí son el delfín manchado ( Stenella attenuata ), la ballena jorobada ( Megaptera novaeangliae ), el delfín nariz de botella ( Tursiops truncatus ) y las llamadas falsas orcas ( Pseudorca crassidens )”, explicó Martínez.
La ballena jorobada se diferencia de las otras porque tiene cola y aletas muy largas. Mide ente 15 y 17 metros de largo y pesa hasta 30 toneladas. Estas ballenas visitan el país –sobre todo las cercanías de isla del Caño y bahía Cajiniquil– en períodos secos, especialmente diciembre y febrero. En invierno son visibles en julio y setiembre.
Quedan menos de 10.000 ejemplares en el hemisferio sur y menos de 7.000 en el hemisferio norte. Por eso, las jorobadas son una especie en peligro de extinción y su matanza es ilegal.
Por su parte, el delfín manchado es de los animales más pequeños, con un máximo de dos metros de longitud. “Estos son los que más se ven en toda la costa nacional. Se reconocen porque su cuerpo está cubierto de manchas blancas”, recalcó.
El delfín nariz de botella mide dos o tres metros de largo y se ve en marzo y abril en el Pacífico sur y en junio y agosto en el Pacífico norte. “Es el flipper común que vemos en las películas y tiene un pico largo”, dijo Martínez.
Finalmente, una especie poco estudiada es la falsa orca, que tiene un cuerpo largo y delgado. Mide entre cuatro y seis metros de largo y pesa hasta 2,2 toneladas. Estas nadan en grupos de 10 a 50 individuos y son muy sociables. Durante la época seca –diciembre y febrero– es cuando más se ven en la isla del Caño y en las afueras del manglar Térraba-Sierpe.
Con esta información, los pobladores de Osa y organizaciones ecologistas buscarán ampliar la zona de protección de isla del Caño y punta Marenco. Además, se tratará de regular acciones que puedan afectar a las ballenas.
Costa Rica es el único sitio del mundo donde las dos poblaciones de ballenas jorobadas del orbe, las del hemisferio norte y sur, coinciden para aparearse y tener sus ballenatos. Así lo revela un nuevo estudio desarrollado en la Universidad Nacional.
Esta zona de apareamiento está localizada en el Pacífico sur del país, en los alrededores de la isla del Caño, en punta Marenco, y la bahía Cuajiniquil, en el Pacífico norte.
Aunque las poblaciones de ballenas llegan al sitio en momentos distintos del año, en la bahía Cuajiniquil los dos grupos coinciden en la misma época, entre noviembre y diciembre, reveló el estudio liderado por el biólogo marino costarricense Damián Martínez.
Esto sugiere que allí se podría estar dando apareamientos entre individuos de ambas poblaciones y, por lo tanto, intercambio genético entre ambos grupos.
Para llegar a este hallazgo, Martínez monitoreó las aguas del Pacífico del país desde diciembre del 2004 hasta abril del 2005, con el apoyo de la UNA y de la Fundación Keto, que se dedica al estudio de mamíferos acuáticos y tortugas marinas en Mesoamérica. Además, el biólogo se apoyó en estudios previos de la organización Cascadia Research y de otros científicos nacionales.
“Desde hace años los científicos veían a las ballenas jorobadas alimentarse y desplazarse cerca de California y en Chile, pero de pronto les perdían el rastro a los animales por un tiempo. Cuando decidieron seguir las rutas de estas ballenas, científicos de ambos hemisferios llegaron a aguas ticas y vieron aquí peleas entre machos por una hembra, cantos característicos del apareo y empezaron también a ver las crías: estas son señales importantes de que se aparean”, dijo el experto.
Un nuevo recorrido realizado este año confirmó la enorme afluencia de ballenas jorobadas a esta zona. En agosto de este año se vieron hasta 20 jorobadas por día. Cada ballena se distingue por el patrón de manchas y marcas en las aletas.
Inventario. Además de observar el apareamiento de las ballenas en nuestra costa del Pacífico, la investigación de Martínez ayudó a consolidar un nuevo inventario de los cetáceos que pueden verse allí.
El nuevo estudio confirmó que a 20 ó 30 kilómetros de la costa del Pacífico nacional se encuentran 29 de las 85 especies de cetáceos que hay en el mundo, es decir, un 34%.
“Las cuatro especies más observadas aquí son el delfín manchado ( Stenella attenuata ), la ballena jorobada ( Megaptera novaeangliae ), el delfín nariz de botella ( Tursiops truncatus ) y las llamadas falsas orcas ( Pseudorca crassidens )”, explicó Martínez.
La ballena jorobada se diferencia de las otras porque tiene cola y aletas muy largas. Mide ente 15 y 17 metros de largo y pesa hasta 30 toneladas. Estas ballenas visitan el país –sobre todo las cercanías de isla del Caño y bahía Cajiniquil– en períodos secos, especialmente diciembre y febrero. En invierno son visibles en julio y setiembre.
Quedan menos de 10.000 ejemplares en el hemisferio sur y menos de 7.000 en el hemisferio norte. Por eso, las jorobadas son una especie en peligro de extinción y su matanza es ilegal.
Por su parte, el delfín manchado es de los animales más pequeños, con un máximo de dos metros de longitud. “Estos son los que más se ven en toda la costa nacional. Se reconocen porque su cuerpo está cubierto de manchas blancas”, recalcó.
El delfín nariz de botella mide dos o tres metros de largo y se ve en marzo y abril en el Pacífico sur y en junio y agosto en el Pacífico norte. “Es el flipper común que vemos en las películas y tiene un pico largo”, dijo Martínez.
Finalmente, una especie poco estudiada es la falsa orca, que tiene un cuerpo largo y delgado. Mide entre cuatro y seis metros de largo y pesa hasta 2,2 toneladas. Estas nadan en grupos de 10 a 50 individuos y son muy sociables. Durante la época seca –diciembre y febrero– es cuando más se ven en la isla del Caño y en las afueras del manglar Térraba-Sierpe.
Con esta información, los pobladores de Osa y organizaciones ecologistas buscarán ampliar la zona de protección de isla del Caño y punta Marenco. Además, se tratará de regular acciones que puedan afectar a las ballenas.
Ahora se culpa a las ballenas…
Ahora se culpa a las ballenas…
¿Serán las ballenas también las que manejan los barcos camaroneros?
Damián Martínez F.
dmartinez@fundacionketo.org
Biólogo marino, FundaciÓn KETO
El Embajador de Japón en Costa Rica, Yoshihiko Sumi (Foro , 22/5/07), menciona algunas razones por las que unos pocos países están a favor de la caza de ballenas en ciertos mares. Aclaro que, como persona, respeto toda forma de cultura y tradición diferente de la mía. Debemos ser conscientes de la realidad mundial; por esto mi posición es la defensa de la conservación marina en Costa Rica y el mundo.
Como bien menciona el Embajador, las ballenas son animales que están en el tope no de una sino de muchas complejas cadenas alimentarias. Esta maravillosa complejidad permite que aumente la probabilidad de que sean muchos los factores que puedan afectar la sostenibilidad de los recursos marinos. Se ha culpado al calentamiento global, también a la contaminación, y ahora se culpa a las ballenas.
Según Daniel Pauly, científico de referencia en tema de pesquerías, la pesca industrial, practicada en varios países (asiáticos, nórdicos, norteamericanos, etc.), captura anualmente cerca de 29 millones de toneladas de peces para consumo humano, 22 millones de peces para aceite o harina y, lo que es peor, se desperdician entre 16 y 40 millones de toneladas de peces e invertebrados al mar, por ser presas incidentales; estas cifras no incluyen la pesca pirata e ilegal.
Toneladas de destrucción. Esta situación de sobreexplotación de recursos marinos se ve ejemplificada con la pesca de camarón en el país, donde por una tonelada de camarón capturado, 4 toneladas de peces, cangrejos, rayas y tortugas mueren sin intención de ser atrapados…. ¿Serán las ballenas las que manejan los barcos camaroneros también?
Es interesante cómo esta línea de mamíferos lleva más de 20 millones de años en el planeta y hasta ahora se les culpa de la falta de peces de los últimos 30 años… Actualmente la ballena azul, la más grande del mundo, está en peligro de extinción, según la UICN.
Si la teoría de que las ballenas consumen la mayoría de los recursos marinos fuese cierta, no deberíamos tener problema de escasez de pesca, si tomamos en cuenta que la población de la especie más grande ha disminuido.
Respecto a las ballenas jorobadas (costarricenses e internacionales), existen poblaciones que aumentan y otras que decaen. Miles de personas dependen del recurso de avistamiento de ballenas a lo largo del año en Costa Rica. El hecho de que algunas poblaciones aumenten eleva la probabilidad de observación, y eso, a su vez, aumenta el turismo en el país, nuestra principal fuente de ingresos.
Tradición nacional. Costa Rica es un país de tradición conservacionista; cientos de personas dentro del área metropolitana y de zonas costeras acudieron al llamado que realizó la Coalición Costarricense por las Ballenas. Muchas de esas personas aportaron dinero con el fin de que Costa Rica pudiera ir a votar este mayo y defender a las ballenas del mundo y a nuestras ballenas jorobadas.
Si verdaderamente hay un problema mundial por los recursos no es por las ballenas, es, más bien, por la pesca industrial desmedida. Si hay un problema con la “sobrepoblación” de las ballenas minke , es porque algo se alteró en el ambiente y se debe remediar.
Es importante recordar que la Comisión Ballenera Internacional (CBI) establece cuotas de caza para aquellas comunidades que lo han hecho por siglos como tradición. Este sí es un caso de manejo y sostenibilidad, donde la caza tiene como fin la supervivencia del ser humano y el recurso, y no el bienestar económico de algunos pocos.
¿Serán las ballenas también las que manejan los barcos camaroneros?
Damián Martínez F.
dmartinez@fundacionketo.org
Biólogo marino, FundaciÓn KETO
El Embajador de Japón en Costa Rica, Yoshihiko Sumi (Foro , 22/5/07), menciona algunas razones por las que unos pocos países están a favor de la caza de ballenas en ciertos mares. Aclaro que, como persona, respeto toda forma de cultura y tradición diferente de la mía. Debemos ser conscientes de la realidad mundial; por esto mi posición es la defensa de la conservación marina en Costa Rica y el mundo.
Como bien menciona el Embajador, las ballenas son animales que están en el tope no de una sino de muchas complejas cadenas alimentarias. Esta maravillosa complejidad permite que aumente la probabilidad de que sean muchos los factores que puedan afectar la sostenibilidad de los recursos marinos. Se ha culpado al calentamiento global, también a la contaminación, y ahora se culpa a las ballenas.
Según Daniel Pauly, científico de referencia en tema de pesquerías, la pesca industrial, practicada en varios países (asiáticos, nórdicos, norteamericanos, etc.), captura anualmente cerca de 29 millones de toneladas de peces para consumo humano, 22 millones de peces para aceite o harina y, lo que es peor, se desperdician entre 16 y 40 millones de toneladas de peces e invertebrados al mar, por ser presas incidentales; estas cifras no incluyen la pesca pirata e ilegal.
Toneladas de destrucción. Esta situación de sobreexplotación de recursos marinos se ve ejemplificada con la pesca de camarón en el país, donde por una tonelada de camarón capturado, 4 toneladas de peces, cangrejos, rayas y tortugas mueren sin intención de ser atrapados…. ¿Serán las ballenas las que manejan los barcos camaroneros también?
Es interesante cómo esta línea de mamíferos lleva más de 20 millones de años en el planeta y hasta ahora se les culpa de la falta de peces de los últimos 30 años… Actualmente la ballena azul, la más grande del mundo, está en peligro de extinción, según la UICN.
Si la teoría de que las ballenas consumen la mayoría de los recursos marinos fuese cierta, no deberíamos tener problema de escasez de pesca, si tomamos en cuenta que la población de la especie más grande ha disminuido.
Respecto a las ballenas jorobadas (costarricenses e internacionales), existen poblaciones que aumentan y otras que decaen. Miles de personas dependen del recurso de avistamiento de ballenas a lo largo del año en Costa Rica. El hecho de que algunas poblaciones aumenten eleva la probabilidad de observación, y eso, a su vez, aumenta el turismo en el país, nuestra principal fuente de ingresos.
Tradición nacional. Costa Rica es un país de tradición conservacionista; cientos de personas dentro del área metropolitana y de zonas costeras acudieron al llamado que realizó la Coalición Costarricense por las Ballenas. Muchas de esas personas aportaron dinero con el fin de que Costa Rica pudiera ir a votar este mayo y defender a las ballenas del mundo y a nuestras ballenas jorobadas.
Si verdaderamente hay un problema mundial por los recursos no es por las ballenas, es, más bien, por la pesca industrial desmedida. Si hay un problema con la “sobrepoblación” de las ballenas minke , es porque algo se alteró en el ambiente y se debe remediar.
Es importante recordar que la Comisión Ballenera Internacional (CBI) establece cuotas de caza para aquellas comunidades que lo han hecho por siglos como tradición. Este sí es un caso de manejo y sostenibilidad, donde la caza tiene como fin la supervivencia del ser humano y el recurso, y no el bienestar económico de algunos pocos.
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